sábado, 24 de febrero de 2018

España, si existe, es multicultural.

El otro día, leyendo el diario digital Público, no pude evitar hacer click en una noticia que me llamaba la atención, en esta se describía como un libro de texto de 5º de Primera de la conocida editorial SM hacía la siguiente pregunta a los alumnos: "¿Conviven varias culturas en tu localidad? Cuenta en una redacción las ventajas y los problemas de esta convivencia".

"Problemas de la convivencia cultura"; reaccioné con cierto desagrado, era una elección de palabras funesta para un libro de 5º de Primaria, sin embargo, no me parecía que fuese la norma, yo, que me he criado en un colegio en el que una parte importante de mis compañeros provenían de una cultura diferente a la mía, siempre he pensado que la educación básica me había proporcionado cierta naturalidad hacia el carácter multicultural de mi sociedad.

Sin embargo, decidido a no quedarme en la mera experiencia personal, decidí buscar datos fehacientes acerca de la propia multiculturalidad en España.

En nuestro país, hay, según el Ministerio de Educación, tenemos un 8,9% de estudiantes provenientes del extranjero, a esto tenemos que añadirle a todos los niños y niñas españoles hijos de inmigrantes, los cuales no figuran en la estadística y al pueblo gitano, que posee en España alrededor de un millón y medio de representantes (casi el 2% de la población).

Con todos estos datos, me parece justo decir que si existe la nación española, esta es, con total seguridad, una nación multicultural. Sin embargo, ¿esta la educación y la conciencia social de nuestro país a la altura de su propia realidad material?

Una serie de encuestas realizadas por Obra Social La Caixa en el ámbito nacional, lanzaban algo de luz sobre el asunto, en ellas podemos ver claramente como, en nuestro país, por encima de la convivencia, prima la coexistencia.

Y es que, desde una perspectiva casi paternalista, en nuestro país no se odia al vecino extranjero, pero nos es difícil, cuando no imposible, percibir a las familias de inmigrantes como miembros plenos de nuestra propia sociedad, para nosotros, no hay "españoles de origen ecuatoriano" sino "ecuatorianos viviendo en España" nuestra sociedad es tolerante y multiculutral, pero nosotros nos hemos quedado en meramente tolerantes.

Pese a que ha habido avances en nuestro país, no podemos consentir quedarnos atrás, aceptar nuestra propia naturaleza como nación multicultural es el primer paso para la construcción de un Estado más democrático, donde los derechos básicos de mayorías y minorías estén asegurados, así, la educación de este país, especialmente en sus primeras fases, debería repudiar en su conjunto afirmaciones tales como la existencia de problemas derivados de la convivencia de culturas, porque los problemas no provienen de la convivencia, si no de la falta de esta.


Artículo y documentos citados:



No hay comentarios:

Publicar un comentario