VIRTUDES Y VICIOS PÚBLICOS.
El consumismo.
¿Qué es el
consumismo? Por definición es la tendencia al consumo de productos y bienes
innecesarios. El consumismo no es más que una característica de la sociedad en
la que vivimos, guiada desde los deseos, el afán, que funciona como principal
impulso de los negocios de nuestra sociedad y que, por cierto, tiende a
incrementarse en las épocas festivas del año.
Al caer en el
consumismo aumentamos nuestros gastos de forma sobrante, comprando cosas que
podemos evitar, que no necesitamos.
Esto trae ciertas
consecuencias como el daño al equilibrio ecológico, en relación al excesivo
consumo de los recursos naturales y de los procesos de producción, que generan,
en su gran mayoría contaminación; el consumo de productos innecesarios para una
población, producidos en otra región, fomenta el desequilibrio comercial entre
estas. Otra de las principales consecuencias es la mala e injusta distribución
de la riqueza, es decir, los consumidores (por lo general) son de un nivel
social y económico inferior a los dueños de las compañías generadoras de los
objetos de consumo. Y es aquí donde aparece la explotación, en cuanto a
condiciones de trabajo, salario, beneficio y precio.
Así, el consumismo
busca la ilusión de un estilo de vida “aparentemente estable” y de un egoísmo
volcado hacia los objetos, la posesión, en la que quien más posee es un modelo
de triunfo, un ejemplo de honor social, mientras que los demás que no tienen
capacidad de consumo son vistos como desechos sociales.
Qué comer, cómo
vestir, qué ver en la televisión, qué comprar. Es un persistente orden social,
orientado a moldear nuestras necesidades primarias, sin ser conscientes de ello,
transformándonos en objetos que consumen objetos.
La producción crea,
por tanto, a los consumidores.
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