lunes, 6 de noviembre de 2017



VIRTUDES Y VICIOS PÚBLICOS.
El consumismo.
¿Qué es el consumismo? Por definición es la tendencia al consumo de productos y bienes innecesarios. El consumismo no es más que una característica de la sociedad en la que vivimos, guiada desde los deseos, el afán, que funciona como principal impulso de los negocios de nuestra sociedad y que, por cierto, tiende a incrementarse en las épocas festivas del año.
Al caer en el consumismo aumentamos nuestros gastos de forma sobrante, comprando cosas que podemos evitar, que no necesitamos.
Esto trae ciertas consecuencias como el daño al equilibrio ecológico, en relación al excesivo consumo de los recursos naturales y de los procesos de producción, que generan, en su gran mayoría contaminación; el consumo de productos innecesarios para una población, producidos en otra región, fomenta el desequilibrio comercial entre estas. Otra de las principales consecuencias es la mala e injusta distribución de la riqueza, es decir, los consumidores (por lo general) son de un nivel social y económico inferior a los dueños de las compañías generadoras de los objetos de consumo. Y es aquí donde aparece la explotación, en cuanto a condiciones de trabajo, salario, beneficio y precio.
Así, el consumismo busca la ilusión de un estilo de vida “aparentemente estable” y de un egoísmo volcado hacia los objetos, la posesión, en la que quien más posee es un modelo de triunfo, un ejemplo de honor social, mientras que los demás que no tienen capacidad de consumo son vistos como desechos sociales.
Qué comer, cómo vestir, qué ver en la televisión, qué comprar. Es un persistente orden social, orientado a moldear nuestras necesidades primarias, sin ser conscientes de ello, transformándonos en objetos que consumen objetos.
La producción crea, por tanto, a los consumidores.

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