Seguro que alguna vez te ha pasado que, hablando un día con los colegas, ya sea en persona o por teléfono, aparezca en la conversación el nombre de una persona que aunque no conoces, respondas con un "ah si, la/le sigo por [inserte nombre de red social]". Y es que desde que hemos integrado las redes sociales como algo frecuente y cotidiano en nuestras vidas, es muy raro que al pensar en alguien no pensemos en sus redes sociales. Con esto me refiero a que, mientras que se puede dar el caso de que conozcas a alguien, por ejemplo, siguiéndoos mutuamente en "instagram" pero no hayáis hablado nunca en persona, lo que si que es raro de ver es que no conozcas la red social de alguien que sí conozcas en persona desde hace tiempo.
Con esto me refiero a que cada vez más en nuestra sociedad pasa que nuestros actos sociales tienen más repercusión virtualmente que físicamente y ojo, no digo que esto este mal en absoluto. De hecho, me parece algo muy gracioso como puedes conocer gente nueva sin la necesidad de "un intermediario", como puede ser un amigo, o "un lugar social", como puede ser el instituto o el trabajo.
Esto también se ve, obviamente, con los "influencers" ya que aunque no conozcas a alguien personalmente, si que puedes saber que hace en sus ratos libres o sus gustos a través de las redes sociales.
Ahora es cuando planteo el gran problema que le veo a esto...¿Es realmente bueno que podamos acceder a las vidas de otras personas con un simple "click" en el botón de seguir?"
Al socializar con alguien en persona, nos fijamos en sus acciones y sus expresiones. Podemos notar a veces si miente, si exagera, si se emociona... Mientras tanto, en las redes sociales solo vemos una cara de la moneda, una simple definición de su ánimo sin que podamos saber realmente como está, me explico. Al hablar por las RRSS podemos dar la imagen que queramos dar a los demás, puedes expresar lo que te gusta o lo que no dependiendo de como quieras que te vean los que te siguen mientras que físicamente, si algo no te gusta es difícil ocultarlo. Con esto quiero decir a que las redes sociales simplifican al máximo el acto de socializar a tal punto que, por querer, podemos ser amigos de cualquier persona que sigamos pero, y aquí quiero hacer hincapié, esta misma persona puede estar dando una imagen de si misma "mejor" que la verdadera y no estar necesariamente engañando vilmente, simplemente aparentar ser esa persona que ansía ser.
Es por esto mismo que puede surgir la duda de si realmente es bueno conocer a alguien de nuestro entorno mejor por las RRSS que en la realidad y la solución más viable para esto que encuentro es la de socializar por ambas partes a la vez y constatar lo real con lo virtual, que no al revés, puesto que, aunque nos moleste o nos chirríe, es mejor vivir con la cruda o no tan bonita realidad que con la falsa y tal vez demasiado preciosa mentira de una persona idealizada.
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